lunes, 4 de septiembre de 2017

¿Aviso o amenaza?


Uno de los paseos más recomendables de Toledo es el que abraza su Casco Histórico siguiendo el curso del Tajo, en parte suspendido entre la Ronda de la Cornisa y el propio lecho del río, desde el nuevo Puente de Alcántara hasta la Plaza de Andaque.
Pues bien, nada más entrar en esa estrecha senda, robada en buena parte a la roca, se encuentra uno con este cartel, que vuelve a sorprenderlo tres veces más:

Su interpretación, sea cual fuere la vía exegética que uno escoja, sólo te deja una cosa segura: que hay desprendimientos. A partir de ahí puedes elegir: "Cuidado, te puedes matar", o "Tú verás lo que haces, nosotros te lo hemos advertido", o también "Mejor que no pases"; pero, como uno va empeñado (nunca mejor dicho) en seguir, piensa: "Bueno, ¡exageraciones!".

El tramo forma parte del Camino Natural del Tajo occidental, en concreto de su Etapa 21: Villamejor - Toledo, y en la web oficial, cuyo link es http://www.mapama.gob.es/es/desarrollo-rural/temas/caminos-naturales/, se dice de él: "... desde este punto (Puente de Alcántara nuevo) la senda dobla a la izquierda accediendo a la ruta de Don Quijote. Esta es un espectacular paso colgante por los acantilados que existen entre el río y la ciudad, constituyendo un paseo de excepcional belleza."
En la misma página oficial se explica respecto de la Red de Caminos Naturales, que "desde el año 1993 el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente ha construido, dentro del Programa de Caminos Naturales, aproxidamente 9.461 kilómetros de caminos naturales a lo largo de toda la geografía española.
En colaboración con otras administraciones territoriales que se encargan a posteriori de su mantenimiento, los caminos naturales construidos por el Ministerio sobre antiguas infraestructuras de transporte y dedicados a usos senderistas, ciclistas y ecuestres, permiten el acercamiento de la población al medio natural, promoviendo el conocimiento de la naturaleza y los paisajes, así como el desarrollo rural."
Con esta literatura no me queda muy claro quién me avisa o amenaza con el letrero de marras, ni tampoco ante quién podrían reclamar mis herederos si un día una roca desprendida, amenazante siempre pero ahora ya incluso avisada, castigara mi notoria osadía.




domingo, 20 de agosto de 2017

Empeñados en perder

Ayer sábado 19 de agosto me reuní con unas decenas de compañeros del PSOE de CLM para un "acto político". El sitio fue un bar-restaurante a las afueras de Toledo, cuyo dueño nos dio cobijo en una agradable terraza por una primera consumición "forzosa" de 2 € por cabeza.
El acto consistió en que el alcalde de Azuqueca de Henares (que es el segundo municipio de la provincia de Guadalajara y el noveno de toda Castilla-La Mancha), el compañero José Luis Blanco, llevó a cabo lo que él llama una "escucha activa" para ver (esto lo digo yo) si los militantes del PSOE de CLM  quieren, y en qué condiciones, un cambio en su dirección regional. 
Primeramente el acto había sido convocado en la Casa de la Cultura de Bargas, pero el día antes, viernes, avisaron de que se trasladaba al bar-restaurante descrito. En su transcurso pregunté qué había pasado para que fuera necesario ese traslado, y entonces me entregaron, como explicación, el papel que fotografío, en el que el Ayuntamiento de Bargas deniega la cesión de cualquiera de las instalaciones públicas que le había sido solicitada para un "acto político" el pasado día 6 de agosto.
Merece la pena analizar, aunque sea brevemente, lo que este papel implica.
1. El solicitante de las instalaciones es, aparte de vecino de Bargas, un muy notable ciudadano y necesariamente conocido del equipo de gobierno municipal, ya que fue en su día alcalde de Melilla (1983-1991) y luego senador socialista (1993-1996).
2. El firmante del escrito de denegación es el segundo teniente de alcalde, que, además, ocupa en la Consejería de Hacienda y Administraciones Públicas de la Junta nada menos que el cargo de Director General de Presupuestos. Digo "nada menos" porque los Presupuestos son considerados la ley de leyes de cada ejercicio económico, y de hecho, cuando uno  lee las competencias y responsabilidades que esta Dirección General tiene, se asusta al imaginar que su titular pueda despachar cualquier asunto pertinente a las mismas con un escrito parecido al que en este caso firma como teniente de alcalde del Ayuntamiento de Bargas.
3. El alcalde de Bargas es profesionalmente Secretario de Administración Local, es decir garante del cumplimiento de la legalidad por parte de quienes gobiernan la administración local ¿Cómo puede permitir que en el escrito que firma su teniente de alcalde no se haga alusión alguna a una ordenanza municipal, a un plazo administrativo, sino que todo suene a un ahora te digo que no, pero mañana te diría que sí porque ... así me sale así de mi criterio? Pero es que, además, desde hace un par de años el alcalde de Bargas trabaja también como alto cargo en las Cortes de Castiila-La Mancha: es Director o Jefe del Gabinete del Presidente de las mismas.
4. El Presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha es a la vez, nada más y nada menos, que Secretario de Organización del PSOE de CLM. En su condición de tal (de lo segundo) no ha ocultado sus simpatías ni su peculiar estilo en los avatares por los que ha pasado la vida del PSOE en los últimos tiempos (baste esta perla http://www.eldiario.es/clm/PSOE-Castilla-La-Mancha-Pedro-Sanchez_0_564143671.html, donde no se recata de hablar de un "plan oculto" del actual Secretario General del PSOE como vendepatrias). Y en su condición primera, la de Presidente de las Cortes, es el jefe directo del que cuando aparece por Bargas es alcalde de este municipio ¿Es descabellado pensar que en algún que otro momento el Presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha se sorprenda a sí mismo haciendo de Secretario de Organización de una Comisión Ejecutiva en la que está desde hace 26 años?

Finalmente me vine para casa con una triple sensación: por un lado me alegró conocer en persona a José Luis Blanco, alcalde de Azuqueca, y escuchar sus reflexiones; coinciden con las que me llegan de infinidad de socialistas, militantes o no. Luego, a esa alegría inicial se unió una convicción esperanzada: quienes (compañeros o no) utilizan tan tozuda como torpemente los instrumentos tan potentes que pone en sus manos la sociedad, es que han perdido el norte. Están a punto de perder. Es necesario que pierdan. Y, finalmente, me venían insistentemente a la memoria imágenes del PSOE de otrora: Gregorio Peces Barba o Félix Pons dándose de baja en los órganos del PSOE al acceder a la Presidencia de las Cortes Españolas.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Barcelona '92: ni solo Barcelona ni solo deporte olímpico



Cuando el 9  de agosto de 1992 se clausuraron los Juegos Olímpicos de Barcelona, los extranjeros, atletas o no, volvieron a sus casas con una idea de España, no cabe duda, mejorada. Lo que habían vivido les hablaba de un país creativo, dotado de rigor organizativo, con unas autoridades capaces de coordinarse en torno a un proyecto exigente y, además, de una sociedad deportivamente relevante: si en los Juegos de Seúl '88 y de Los Ángeles '84 España había conseguido una medalla de oro en cada uno de ellos y un total de, respectivamente, 4 y 5 medallas, en esta ocasión  su puesto era el sexto en medallas de oro (13) y el décimo en el medallero global (22 medallas).
Pero para los españoles, además, aquel espectáculo y aquellos resultados tenían otro sesgo: al volver el lunes 10 a la vida ordinaria de sus pueblos y ciudades, deportistas o no, se encontraban con un país que en lo deportivo había dado en unos años un gran salto, hasta niveles de modernidad. Lo resume bien el estudio de Manuel García Ferrando "Veinticinco años de análisis del comportamiento deportivo de la población española (1980-2005)" (RIS Vol. LXIV mayo-agosto 2016): en referencia siempre a personas entre 15 y 65 años, en 1980 los españoles con mucho o bastante interés por el deporte eran un 48 % y los que practicaban uno o varios deportes un 25 %; en 1990 los españoles con esa clase de interés habían pasado a ser un 65 % y los que practicaban uno o varios deportes un 35 % ¿Qué había favorecido un cambio tan notable en esa década? Sin pretensiones de exhaustividad ni de jerarquización, los hechos que siguen.
Las competencias en materia de fomento del deporte, incluidas la planificación y construcción de instalaciones deportivas, habían pasado a las Comunidades Autónomas, y los Ayuntamientos dedicaban una especial atención al servicio público deportivo, en muchos casos con la asistencia de las Federaciones. En España, por fin, había dejado de ser una rareza que el ciudadano corriente pudiera acudir a una piscina climatizada, tuviera cerca un pabellón polideportivo cubierto o frecuentara una pista de atletismo.
En las escuelas (en todas, y no sólo en las de pago) los niños tenían profesores especialistas en Educación Física. Y los que más tarde serían licenciados universitarios en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, que al inicio de los años 80 sólo podían estudiar en los INEFs de Madrid y Barcelona, en el año 1990 podían hacerlo ya también en los de Andalucía (Granada), Galicia (La Coruña), Castilla y León (León), Canarias (Las Palmas), Euskadi (Vitoria-Gasteiz) y Valencia (Cheste).
Desde el año presupuestario de 1983 la alta competición y el deporte de alto rendimiento eran un capítulo específico, sometido a la planificación y el control correspondientes, en las subvenciones con que el Estado asistía a las Federaciones deportivas. Hasta en el fútbol (el deporte más reñido con la ciencia en aquella España: "El fútbol es el fútbol"), por fin, Miguel Muñoz se hizo acompañar en su labor como seleccionador de Carlos Álvarez del Villar (rara avis autor de un libro sobre "La preparación física del fútbol basada en el atletismo"). Y desde el Instituto de Ciencias del Deporte se podía hacer un seguimiento individualizado de los deportistas de élite y se puso a punto un sistema de control antidopaje a la altura de los compromisos internacionales adquiridos por España en la lucha contra la droga en el deporte.
El deporte federado español provenía del corazón mismo del régimen dictatorial, de la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes que formaba parte de la Secretaría General del Movimiento Nacional, y lo mismo sucedía con el Comité Olímpico Español. Pues bien, en la década que contemplamos todo este mundo conoció un proceso de democratización convulso, en el que se dieron situaciones hasta sarcásticas, como cuando en 1984 el pleno del Comité Olímpico Español destituyó de su presidencia al Secretario de Estado de Deporte del primer gobierno de Felipe González, en una rebelión federativa al grito de "¡Fuera la política del deporte!". La rebelión estuvo encabezada por quien era miembro del COE por haber sido el último Delegado Nacional de Educación Física y Deportes y por Pablo Porta, Presidente de la Federación de Fútbol desde que lo nombrara Herrero Tejedor y que no podría repetir en su cargo por efecto del que se dio en llamar "decreto anti-Porta".  Como resultado de aquel proceso, sin duda democrático, tendente a liberar al deporte de la política, salió elegido presidente del COE el nada apolítico Don Alfonso de Borbón, Duque de Cádiz. Pero, más allá de las anécdotas, las estructuras federativas emprendieron un proceso de democratización innegable: deportistas, técnicos, árbitros, clubes de cualquier categoría tenían ya en sus respectivas asambleas generales una voz y una capacidad de decisión que antes no habían conocido. Y en este capítulo fue muy importante también la creación de las Ligas Profesionales (empezando por la de Fútbol), llamadas a gestionar sindicadamente los intereses organizativos y económicos, a veces extraordinariamente importantes, de los clubes asociados. Liberando así a las correspondientes Federaciones para poder dedicarse más de lleno al fomento, a la formación y a la organización de  la competición aficionada, así como a la presencia de su deporte a nivel internacional.
La celebración de los Juegos Olímpicos en Barcelona constituyó, quién lo dudaría, un acontecimiento del todo singular. Pero no surgió como por ensalmo ni fue la eclosión impresionante de un fervor concitado en virtud de la magia de unas cuantas personalidades.  Cuando en octubre de 1986 Barcelona fue elegida sede de los Juegos del 92, las bondades de su candidatura habían sido detalladas y ponderadas personalmente por los responsables del CSD ante los máximos mandatarios de muchas naciones, especialmente de aquellas donde las líneas divisorias entre autoridades olímpicas y gubernativas eran más permeables: desde China y Corea del Sur a Uruguay, Argentina, Colombia, Perú, Cuba o Venezuela pasando por la URSS o la RDA Quienes asumimos esa tarea contamos siempre, es verdad, con una tarjeta de presentación indefectible e impagable: la de Juan Antonio Samaranch.
Barcelona '92, finalmente, gozó de un marco que es imprescindible conocer para entender en todo su alcance cuanto rodeó a sus Juegos y que además puede iluminar en el futuro eventuales proyectos de convivencia. Los días 22 y 23 de octubre de 1981 el PSOE celebró en Madrid su XXIX Congreso y en él se aprobó una Resolución Política que, con sus 304 páginas, era prácticamente un programa de gobierno. En esta Resolución se dedica al Deporte un amplio capítulo (el 8.3) en el que se fijan los principios-guía de política deportiva: pasar de la práctica del deporte como privilegio de pocos a su fácil acceso por parte de todos los ciudadanos; de un deporte contemplativo y alienante, elemento a veces de manipulación, a una práctica deportiva factor de liberación cultural y social, de progreso social; generalizar la educación física como componente sustantiva de todo plan de enseñanza.
El deporte concebido como servicio público y, en consecuencia, la necesaria democratización de las estructuras deportivas heredadas del franquismo: desde las estrictamente administrativas hasta las las federaciones, los clubes y otras; y la descentralización de su gestión, con especial insistencia en el papel de los ayuntamientos en la gestión del servicio deportivo en favor del ciudadano común; desvincular progresivamente los presupuestos del deporte de la recaudación de las quinielas; dotar a los centros docentes de instalaciones que permitan la práctica deportiva, procurar la especialización de profesores en los niveles de enseñanza básicos y aumentar el número de centros de rango universitario para la formación de titulados en Ciencias de la Educación Física y el Deporte:   todos estos son objetivos programáticos que se desgranan, con algunos más, en aquella Resolución de 1981.
Y al final de dicha Resolución se determina: "Es importante la celebración de grandes acontecimientos deportivos internacionales que supongan una oportunidad para mejorar la situación de los equipamientos deportivos existentes para el uso de toda la población y para divulgar la práctica de la actividad físico-deportiva.
En este contexto, y por estimar que responde al enfoque expuesto, se respalda la iniciativa de los compañeros socialistas del Ayuntamiento de Barcelona que están gestionando la posibilidad de que su ciudad sea sede de los juegos olímpicos de 1992".

De este modo, en el XXIX Congreso del PSOE,  ya en 1981 Barcelona '92 entró  a formar parte de un gran proyecto político, inicialmente del PSOE y luego, gracias al voto de la mayoría de los ciudadanos, del Gobierno de España. Fue el gran marco de un gran éxito.
Desde diciembre d1982 hasta enero de 1987 yo ocupé el cargo de Director General del Consejo Superior de Deportes





domingo, 12 de diciembre de 2010

Mi hermano Chorti

Aparte de los que determinó la naturaleza, ha habido en mi casa dos elementos que se convirtieron en algo así como marchamos de denominación de origen, capaces de discriminar y señalar como auténticos no sólo a hermanos y amigos, sino también a conocidos y, en general, a la gente cercana: uno, el silbido (sol, la, sol, fa, mi, fa, sol, sol en octava baja, todos más o menos del mismo valor) con que mi hermano el mayor (¿catorce años?) avisaba de su presencia (que él procuraba disimular y que mi hermano Manolo y yo vigilábamos por encargo de mi abuela) en las cercanías de la casa de Boza, D. José el médico, padre de la que él quería para novia y, no sé si ya albergaba tal propósito, madre de sus diez hijos. El otro ha sido conocer a mi hermano el pequeño como "el Chorti". Nuestro hermano el Chorti o, directamente, Chorti.
Francisco Javier, por ser el último, fue siempre el pequeño, y así pretendía llamarlo mi hermano Diego, que entonces andaba estudiando inglés, cuando le decía short; de Diego se contagiaron los demás: que si short para arriba, que si short para abajo... hasta que un día mi abuela, por lo visto, protestó: "¿Pero esto qué es? ¡Venga chorti, chorti, chorti... con el el nombre tan bonito que tiene el niño!".
Mi abuela me mantenía al corriente de las novedades de casa con cartas que me llegaban al seminario en Sanlúcar de Barrameda. Siempre había alguna noticia especial sobre "el niño". En una (de las pocas que conservo gracias a mi hermana) fechada el 25-1-1951, escrita en papel pautado con unos horripilantes bordes negros (de luto), mi abuela escribió:
"Todos los de casa te recuerdan mucho en particular Francisco Javier no deja en todo el dia de nombrarte, diciendo nanie se a io a Saunca á estudia pa cua".
Un día, al volver de vacaciones, no me encontré ya con el chico, ni con Francisco Javier, sino con Chorti, con mi hermano el Chorti. Y desde entonces así figura en mi agenda.
Anoche, al dar las 12, el teléfono me avisó: "Cumple Chorti". Y a mediodía lo he llamado para felicitarlo por cumplir sesenta y dos años.

PS (que no significa Partido Socialista, sino post scriptum, después de escrito).
Una tradición oral que se precie desencadena con el tiempo un debate casi inevitable: el de su origen. Quién fue el primero que dijo tal cosa, cómo sucedió lo que se narra, en qué circunstancias acaeció lo contado, etc. El ejemplo más célebre, aunque no suficientemente recordado, es el de los primeros libros de la Biblia y muy singularmente el del Génesis: las discrepancias entre las fuentes de tradición oral que recogen los redactores es tal que no se ponen de acuerdo ni siquiera en cómo se llamaba su Dios, si Yahvé o Elohim o de alguna otra manera, de modo que los estudiosos siguen el venero de cada una de esas fuentes atribuyéndolas al "yahvista" o al "elohista", etc.
Viene esto a cuento porque mi hermano Andrés, que en cuestión de memoria familiar es como un centro de documentación ambulante (amén de poseer un archivo audiovisual respetable), me ha escrito para señalarme ("Siento una vez más ser Pepito Grillo", me dice) que "Chorti no viene de short". Según sus recuerdos ("¡Palabra de Dios!"), habrían sido los hermanos algo mayores que "el chico", o sea él, José Manuel y, más lejos, Manolo quienes, en plan de tonteo e imitando formas de hablar de algunos vecinos o conocidos, comenzaron a llamar a Francisco Javier "chirtitillo" en lugar de "chiquitillo", que es como le decía Cayetano, aquel hombre para todo pero, muy especialmente, cariñoso, que era como de la familia. De "chirtitillo" a "chorti" no había más que un paso, que se encargó de dar mi abuela, según lo que relaté antes. Como yo no estaba...
Sí me reafirma todo esto en una cosa: se trata de tradiciones bien arraigadas. Igual que el silbido de Diego a Ana María se ha convertido en una especie de reclamo inconfundible para cuanto Tranca y adláteres hay por el mundo, el nombre de Chorti es como un pase de acceso al ya bien amplio corro nuestro.