sábado, 15 de marzo de 2008

Bloguear

Uno de estos días leía yo un interesante artículo sobre los cambios en valores y cultura que la expansión de internet está provocando entre nosotros, especialmente entre los más jóvenes: en España más del 85% de los jóvenes de 10 a 15 años utiliza regularmente el ordenador y se conecta a la red informática mundial, y más de un 35% de la gente entre 16 y 24 años cuelga contenidos en ella. "Esta generación -concluye la autora del artículo-, que ha hecho de la Red una forma de ser y relacionarse, comparte, coopera, crea y difunde sin esperar nada a cambio".
Y es verdad. Tal generosidad la había percibido ya en la práctica de mi gente más querida y más joven: mis hijos Alberto, el pequeño, y Jerónimo, el mayor, mantienen desde hace tiempo sus blogs; también mis hermanos más jóvenes, Francisco Javier y Andrés, alimentan los suyos sin pedir nada a cambio; y el mismo afán de compartir entreveo en otros familiares cercanos como Marcos, Rocío y Nani. A los blogs tengo que agradecer, en fin, descubrir, entre otras cosas, los entresijos personales de paisanos que, como Manolo Cayuela, Ana o Teresa, me descubren un Valverde que la vida entera de la revista "Facanías" ha sido incapaz de desvelarme.
Internet ha sido para mí hasta ahora, básicamente, tres cosas: fuente de información, servicio postal y oficina o tienda virtual. Y en los tres casos, con una eficacia imposible de imaginar antes de experimentarla: http://www.politicalresources.net me permite acceder frecuentemente a la vida (organización política, social y administrativa y medios de comunicación) de prácticamente todos los países del mundo, disfruto desde hace tiempo con los textos literarios que trae a mi mesa de estudio http://www.cervantesvirtual.com o sacio necesidades o simples curiosidades lingüísticas con http://www.yourdictionary.com, por no citar más que tres herramientas cuya utilidad no dejo de admirar y bendecir desde hace años. Y no tengo necesidad de hacer mención expresa de la magia de los buscadores como Google. La función postal la aprovechamos todos como algo ordinario. No voy a cantar sus excelencias; sólo me resisto a que mi buzón de correo electrónico no merezca al menos el mismo respeto que el de correo de papel, y reciba más circulares, anónimos y propaganda de lo que soy capaz de tolerar. Finalmente, poder viajar, obtener la cita con el médico o comprar sin tener que perder el tiempo fuera de casa o sin hacer colas es para dar saltos de alegría.
Pero en el blog se trata de "compartir, cooperar, crear y difundir sin esperar nada a cambio", es decir, de seguir la senda de los más jóvenes. Es un riesgo, como es frecuente en las cosas de juventud. Escribió Montaigne que "la mitad de la palabra pertenece a quien habla, la otra mitad a quien la escucha". Soy consciente de ello; pero me refugiaré en las advertencias que el mismo autor hacía al lector de sus Ensayos: "Este es un libro de buena fe. Te advierto desde el inicio que el único fin que me he propuesto con él es doméstico y privado... Lo he dedicado al interés particular de mis parientes y amigos, para que, una vez que me hayan perdido -cosa que les sucederá pronto-, puedan reencontrar algunos rasgos de mis costumbres e inclinaciones, y para que así alimenten, más entero y más vivo, el conocimiento que han tenido de mí".
Con tales propósitos y precauciones inicio este log, este cuaderno o registro, con que compartir con otros la enredosa navegación por la tela de araña o web en la que todos andamos afortunadamente atrapados.

13 comentarios:

Maluca dijo...

Una de las ventajas de internet que se te ha olvidado citar (claro que no ibas a ser tú el que lo hicieras) es que podemos tener la suerte de leer tus cosas

Lizzard dijo...

LLevabamos años esperandole. Bienvenido, Don Daniel

Francisco Javier Romero dijo...

Bienvenido. Ha sido una agradable sorpresa leer tu blog. Ya tendremos ocasión de comentar cosas. Un abrazo.

Monca Encendido dijo...

Tarde o temprano tenía que pasar, querido tío Daniel. Es un placer leerte, bienvenido. Un abrazo.

mromero dijo...

Enhorabuena por decidirte a entrar en el mundo de los "blogueros" aunque yo me inclinaria por llamarlo, atendiendo a nuestro español o castellano, diario, cuaderno, etc. Intentaré reforzar el mio y como diriamos en Valverde, "oscalita hay er bicho po no que ma puesto el zollopo en la garganta" se que disfrutaremos de tí eternamente. Un abrazo. Tu sobrino que lo es Manolo Romero Boza.

CSR dijo...

Me "prestará" mucho leer tus aportaciones, amigo Daniel. Un abrazo

Doria dijo...

Ha sido una grata sorpresa entrar en tu "libreta" y disfrutar una vez más de la facilidad que tienes de expresarte y transmitir lo que piensas con tan pocas palabras. Comparto los comentarios anteriores.
Un abrazo
Doria

manolocayuela dijo...

Hola Daniel, tras el breve receso de la Semana Santa me incorporo de nuevo con tu nueva andadura que no podía retrasarse por más tiempo.

Mi primera discrepancia: en un blog se comparte, coopera, crea, difunde pero se recibe mucho a cambio. Se contacta con mucha gente que comparte las mismas inquietudes y que internet une rompiendo barreras inimaginables hasta ahora. Un fuerte abrazo

Zapateiro dijo...

Bienvenido, en primer lugar.

He tardado en leerte algunos días porque por estas tierras en Semana Santa se para el tiempo, ya sabes, pero desde ahora mismo me convertiré en una fiel lectora de todo lo que quieras compartir con nosotros.

No me andaré con peloteos, pero sí quiero decirte que es un placer leer tus textos por lo bien redactados que están - es un reto pendiente en internet en muchos casos-.

Un beso.

tomás dijo...

Bienhallado! Te seguiré fielmente.
Nam verae voces tum denum pectore ab imo ejiciuntur, et eripitur persona, manet res. Toma eso y besos :D.

Zapateiro dijo...

Me uno a la bienvenida aunque un poco tarde por eso de que hemos estado perdidos durante la Semana Santa. Te seguiremos de cerca.

Besos y a postear.

Juan dijo...

Hola Daniel:
Encantador el diálogo entre Leonor y tú sobre la muerte. Quiero imaginar tu cara de satisfación. La distancia entre la vida y la muerte es ínfima. Morimos a algo y vivimos para algo y en la medida en que vivimos para algo también morimos a algo.
Rafael el de la Fonda me ha revivir y añorar nuestros años de la infancia en Valverde, tan felices.
Un abazo. Juan.

José Alberto dijo...

Hola compañero:
Hoy he leído tu última entrada del blog, acerca del encuentro de José Luis Blanco con militantes socialistas en Toledo y no he tenido por más, que empezar a escucharte desde el principio.
Tu rotunda nobleza caballeresca al expresarte, me ha atrapado de entre los molinos de viento que nos susurran.
Espero vernos pronto de nuevo por la senda de nuestros principios.
Un abrazo, José Alberto